La vida de una persona con demencia tipo Alzheimer transcurre mayoritariamente en su ámbito familiar y es aquí donde los cuidadores son especialmente vulnerables a la diversa problemática derivada del curso evolutivo de la enfermedad y de los cambios comportamentales del enfermo y donde se generan diversos conflictos para el cuidador llegando incluso a la propia desestructuración y ruptura familiar.

El cuidador y el núcleo familiar se enfrentan constantemente a nuevos retos derivados de la enfermedad y precisan desarrollar nuevas estrategias de afrontamiento a medida que la familia va sufriendo transformaciones para minimizar las tensiones producidas por un estrés constante.

A su vez suelen acumular sentimientos y emociones negativas derivadas tanto del propio cuidado del enfermo como por causas ajenas a la enfermedad (conflictos personales, laborales, sociales y familiares) que necesitan ser expresados de manera positiva, abierta y compartida como fuente de reducción del estrés.

Se suele producir además una transferencia enfermo/cuidador donde este último pierde el control de la situación llegando incluso a anularse personal, social y familiarmente. Relegando a un segundo plano todo aquello que es gratificante y básico en su vida cotidiana, empeorando su calidad de vida psíquica, física e emocional.

Por otra parte, el problema no desaparece al morir el enfermo y, muchas veces, durante la fase de duelo el cuidador se enfrenta a numerosas dificultades personales para llenar el vacío emocional producido por un cuidado exclusivo y constante del ser querido a lo largo de los años.

Por último, por diferentes circunstancias y motivos los cuidadores no podían acudir al Centro para recibir terapia, lo cual no significaba que no la necesitasen al estar en situaciones límites de estrés, gran sobrecarga y una sensación de total aislamiento, soledad y abandono.

Es por todo esto por lo que se ofrece el Apoyo psicológico en el propio domicilio del cuidador apreciándose ya desde un principio numerosas ventajas. El familiar se encuentra en su propio ambiente, cómodo y relajado, lo cual favorece el feedback entre psicólogo y cuidador. Al mismo tiempo, se fomenta la implicación, en la intervención terapéutica, del mayor número de miembros de familia que de no acudir al domicilio nunca se establecería, favoreciendo la interacción familiar a través de un programa de intervención psicológica específico y adaptado a las demandas y necesidades.