
El cuidador principal y los cuidadores profesionales deben adquirir ciertos conocimientos sobre la enfermedad (definición, fases, tipos de cuidado, etc.), nuevas habilidades y estrategias de cuidado, información sobre como solucionar los problemas cotidianos, conocer los recursos existentes, etc. También aprender a tomar las decisiones más adecuadas y desplegar las estrategias de cuidados más pertinentes en cada momento. Todos estos aspectos, además de ayudarles a entender y aceptar la enfermedad y que le ofrezcan un cuidado de calidad al enfermo, van a repercutir directamente en la reducción del estrés derivado del mismo. El cual afecta al cuidador principal y al profesional, aunque en menor medida a este puesto que no tiene un vínculo afectivo y emocional tan fuerte con el enfermo, aunque sí sufre las consecuencias de un cuidado complejo que también le desgasta física y psíquicamente.
Por medio de la educación y de la formación del cuidador principal, conseguimos minimizar el impacto emocional que la enfermedad provoca en el núcleo familiar al dotar a este de las estrategias y recursos más adecuados para afrontar la misma.
Con este curso se pretende educar y formar a los cuidadores para que las atenciones y cuidados del enfermo sean lo más especializadas posible, se mejore la calidad de vida de este, resulte más fácil la labor de cuidado y, debido a todo eso, se pueda mantener a la persona en su entorno el máximo tiempo posible.